Bienvenidos al mundo de las tarjetas de crédito para estudiantes

Bienvenidos al mundo de las tarjetas de crédito para estudiantes

Ser estudiante requiere estar matriculado en algún curso, escuela, instituto o universidad de tu país o de cualquier otro país, y realizar unos estudios determinados. Nos pasamos aproximadamente los primeros 25 años de nuestra vida siendo estudiantes, en distintos niveles. Algunos lo dejan antes, sobre los 16 o los 18. Otros terminan un poco después, por haber repetido cursos ya sea en el instituto o en su carrera. Pero algo está claro, nos pasamos casi un tercio de nuestra vida, posiblemente el más importante, siendo estudiantes, sin poder acceder en la mayoría de casos a un trabajo, y dependiendo de nuestros padres hasta que podamos conseguir uno por nosotros mismos…

Ser estudiante es pasarte horas en clases aburridas, tener que lidiar con profesores que no conocen el significado de la palabra “empatía” o “diálogo” (sí, los de Lengua tampoco las conocen), estudiando día y noche para pasar difíciles exámenes, pasando nervios previos por ver cómo serán las pruebas, y posteriores por saber qué nota habremos sacado, llegando incluso a recluirnos en casa los fines de semana y pasar de salir con los amigos, de fiestas y conciertos, por tal de estudiar para ese examen tan difícil que tenemos la semana siguiente. Aun así, muchos siguen pensando que la vida del estudiante es plácida… Y llevan parte de razón. No todo es malo, ¿verdad?

Ser estudiante puede ser también una ventaja en cierto tipo de cosas. Dado que los estudiantes no tienen acceso a un sueldo en la mayoría de los casos se les suele ver como un sector con menos poder adquisitivo, pero a la vez son uno de los sectores que más publicidad consumen, y eso evidentemente contribuye a que quieran comprar más artículos. Un buen número de empresas hace descuentos para estudiantes en sus tiendas, y también es común que en los lugares de ocio como salas de cine, de teatro o de conciertos, los estudiantes obtengan igualmente un buen descuento por el mero hecho de estar estudiando.

Tener una tarjeta de crédito puede ser algo necesario para los estudiantes, sobre todo para los de estudios superiores y universitarios, que ya pueden disponer de unos ingresos mayores, y mayoría de edad legal para realizar compras por si mismos, sin el beneplácito de sus padres. Por eso, en su gran mayoría, las tarjetas de crédito para estudiantes están pensadas para aquellos que ya superan los 18 años y que disponen de una cuenta corriente en el banco, ya sea propia o de sus padres, para poder controlar mejor sus gastos y tener una alternativa de pago siempre en el bolsillo, así como para poder comprar artículos o servicios por Internet, algo que cada día es más común, y para lo que se hace estrictamente necesario poseer una tarjeta de este tipo.

Muchos estudiantes quieren viajar por el extranjero, ya sea por placer, de turismo, o como parte de su carrera universitaria, en algún programa de intercambio estudiantil como el Erasmus. Y si estamos en el extranjero, lo mejor es llevar con nosotros una tarjeta de crédito, para realizar los pagos que sean necesarios, al menos al principio, sobre todo si no conocemos la moneda del país ni cual es el cambio exacto para llevarlo encima. Esta es otra de las necesidades más importantes a la hora de conseguir una tarjeta de crédito cuando somos estudiantes, y otra de las razones por las que muchos estudiantes acuden a los bancos a pedirlas.

Viendo que este fenómeno está aumentando en los últimos tiempos, los propios bancos han decidido lanzar tarjetas especiales para estos estudiantes, o tarjetas específicamente pensadas para jóvenes, con las cuales obtendrán diversos descuentos en sus compras y podrán disfrutar de dichas tarjetas sin las cuotas anuales que normalmente se le piden a cualquier dueño de las mismas si no es estudiante. Esta es una de las grandes ventajas de las tarjetas de crédito para estudiantes, que suelen ser gratuitas y no tener cuotas, así como otras ventajas que cada banco dará por si mismo para intentar captar a los estudiantes.

Hay entidades bastante volcadas con este segmento de la población, que busca estar lo más cerca posible de los estudiantes en todo momento. Tal es el caso del Banco Santader, que en España cuenta con un acuerdo de vinculación con la gran mayoría de universidades públicas del país, y también muchas privadas, para que el dinero de matrículas y cartas de pago se entregue en sus dependencias, teniendo incluso algunas oficinas dentro de los propios centros universitarios, algo que llama poderosamente la atención. Otros bancos importantes no llegan a tanto, pero también cuentan con programas especiales para afianzar su relación con los jóvenes y los estudiantes, ofreciéndoles diversas oportunidades y ofertas, entre las que se encuentra, por supuesto, el conseguir una tarjeta de crédito con importantes descuentos para su día a día.

En esta página haremos un profundo análisis del mundo de las tarjetas de crédito para estudiantes. Qué ofrecen, que exigen, donde se pueden pedir, hasta cuando podemos tenerlas…